lunes, 26 de septiembre de 2011

APLASTAMIENTO DE LAS GOTAS

Texto informativo

A partir de un fenómeno atmosférico se genera el proceso llamado lluvia en cual consiste en una precipitación de agua desde las nubes; en este proceso el cielo se tiñe de gris y el aire se pone frio; en este fenómeno de la lluvia, las gotas de agua caen indiscriminadamente en cualquier superficie plana en la tierra. Algunas veces estas gotas se acumulan en una superficie plana creando desde charcos de agua hasta inundaciones.

Texto argumental

La lluvia como un fenómeno atmosférico no deja de sorprendernos, su capacidad de cambiar no solo el estado del clima sino también de ver las cosas, como por ejemplo ver en una gota de lluvia no solo un elemento químico conocido como el H2O, sino también un conjunto de cambios a nivel del contexto, cambia el color del día, las emociones de las personas que se encuentran bajo la misma (hastío, cansancio, aburrimiento) lo cual indica que no es solo un fenómeno que incide en la naturaleza sino también en los estados anímicos de los sujetos.


Partes del texto
La introducción que esta desarrollada en los párrafos 1 hasta el párrafo 2
el desarrollo de la problemática se presenta en los párrafos 3 hasta el párrafo 6, en donde se presenta los beneficios y contra de la producción de etanol, y así mismo su producción.
Y la conclusión esta en los párrafos finales del 7 al párrafo 8, donde se presenta la solución al problema de la producción de los biocombustibles



2 TEXTO:

Por que el texto argumentativo

se plantea este texto como uno de estructura argumentativa ya que presenta una hipótesis o problemática la cual es el uso de los biocombustibles, su beneficios y repercusiones en la sociedad global, al igual que un conjunto de argumentos que van desde la defensa de su implementación como contra argumentos que se fundamentan en su producción, la cual solo se debe hacer en terrenos agrícolas y en una amplia cantidad de los mismos, así pues sostiene que Europa y Norteamerica no tienen estos terrenos y el único lugar para ello seria Latinoamerica, lo cual se presenta en forma de conclusión.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

RESUMEN

TELEGRAMA
De David Sánchez juliano .
Un monteriano se enfrenta a una entrevista de trabajo en donde le hacen un cierto número de preguntas, a las cuales el monteriano contesto con sinceridad, la entrevista se torno aun más interesante cuando le dijo que tenía casi ganado el puesto y adicionalmente contaría con muy buena paga, con un fabuloso carro BMW o un AUDI A6 para él y viajaría a muchos lugares del mundo pero solo había  una condición para el empleo,  era si llegasen las doce de la media noche del viernes  y no ha recibido ningún telegrama cancelando la solicitud del empleo se quedaba  trabajando con ellos. el monteriano  le comento a toda su familia y vecinos la gran noticia de su probable nuevo empleo , feliz y entusiasmado el hombre forma una gran celebración la misma tarde del día viernes, repartieron ron, cerveza y carne, ya la cuenta superaba los limites, gozaron por cuenta del nuevo  empleo así pasaron las cinco, las diez de la noche su mujer angustiada de la extravagancia de su esposo esperaron hasta las once y cincuenta minutos ya la fiesta retumbaba en todo el pueblo los cantantes en la tarima alegraban la noche  cuando llego un motociclista buscando  a el señor ( lawandio barguil de la hoz) el cual recibió un sobre con un telegrama todos los ánimos se derrumbaron al preguntarse ¿quién va a pagar la cuenta? Leyó el telegrama y con un cambio repentino de humor dibujo una sonrisa en su rostro y celebraron hasta más no poder dijo: Menos mal se murió mi Mama ¡NO JODA! Dichosos al saber del nuevo empleo del monteriano era un hecho.




SÁNCHEZ JULIANO NO SOLO FUE UN INVESTIGADOR DEL FOLCLOR COSTEÑO, SINO  UNA PARTE INTEGRAL DE ESTE:
L a última colaboración de David Sánchez juliano fue una crónica de animales famosos, que empezaba con el pulpo paul y terminaba con  animales que viajaron en el titanic. Era un exitoso escritor el cual se destaco por sus historias costeñas  contadas con gracia, falleció en Bogotá a los 65 años de edad. Autor de múltiples relatos que lo harán recordar por siempre por aquel personaje ¨EL FLECHA¨ boxeador rebuscador.
Fue novelista, escribió una trilogía narrativa que abarca las rancheras mexicanas, las demolías andinas y la música tropical, fue hito colombiano en las telenovelas, luciéndose en la pantalla chica se hizo merecedor de numerosos premios literarios entre ellos: Dulcinea de Barcelona, 17 estatuillas de la india catalina y 2 discos de oro. Su presencia era una especie de embajada permanente de humor y la idiosincrasia del Caribe. Residió en  Bogotá en muchas ocasiones y aquí se ha dejado morir.



DIVULGAN TELEGRAMA DE BUSH A SADDAM:
Menos de una semana antes de IRAK invadiera a KUWAIT, el presidente GEORGE BUSH expreso su intención de mejorar las relaciones de WASHINGTON con Bagdad en un telegrama enviado a SADDAM HUSSEIN, fue entregado el 28 de julio de 1990 a la presidencia iraquí.
Las tropas IRAGUIS cruzaron las fronteras el 2 de agosto de 1990. El telegrama no fue hecho público. Los mensajes diplomáticos entre WASHINGTON y BAGDAD, la víspera del conflicto, estuvieron en el centro del debate de la campaña presidencial, el candidato ROSS PEROT dijo que el gobierno dio luz verde a SADDAM HUSSEIN para apoderarse de las provincias petroleras y ocultaban los documentos al respecto.
El mensaje de BUSH fue enviado tres días después de una entrevista, entre el presidente iraquí y GLASPIE, en la cual SADDAN manifestó su intención de organizar una reunión para resolver el conflicto fronterizo. Me alegro saber que hay un acuerdo entre IRAK  y KUWAIT, decía el presidente BUSH en el telegrama. El gobierno respondió por las acusaciones.

lunes, 19 de septiembre de 2011

LIGA POSTOBON II ( INFORMATIVO)

El sábado 17 de septiembre se jugó el partido para la liga Postobon II en el estadio Manuel Murillo Toro de ibagué, entre el equipo pijao, el deportes Tolima, contra el poderoso de la montaña, el Medellín, en el cual al finalizar la contienda el equipo tolimense se llevo la victoria con dos goles de Wilder Medina, despues de estar alejado 4 meses de una cancha, el goleador del vino tinto y oro volvio y como bienvenida obtuvo 3 goles en 2 partidos lo cual deja al Tolima a tan solo dos puntos del equipo independiente Medellín.

El Medellín, que venia con un invicto y de ganarle al Real Cartagena en el encuentro pasado, se encontró con un Tolima solido y firme en el ataque, el cual se demostró no solo en el marcador final, sino también en el desarrollo del partido mismo.

LA IMPORTANCIA DE LEER ( ARGUMENTATIVO)


Actualmente, en muchos de los ámbitos de la sociedad, se cuestiona la importancia de leer, si realmente vale la pena y si es importante para la misma su acción, su ejecución, si ayuda a su desarrollo, o simplemente es un distractor, un hobbie de las personas desocupadas o demás; pues frente a este problemática no diremos que la lectura no es una actividad de placer y que se lleva a cabo cuando se tiene tiempo libre o vulgarmente nos e tiene nada que hacer, ya que es un proceso que requiere tiempo, dedicación y mucha concentración en su desarrollo, peor no le quita la importancia que merece como formadora no solo de cultura sino como eslabón de la misma sociedad.


Es por medio de la lectura que el sujeto o ciudadano conoce y se reconoce como tal, ya que a partir de la re significación de códigos, sean estos escritos, verbales o simbólicos, interpreta su realidad; le permite conocer su pasado a través de libros, ya sea literatura, cuentos o novelas de hechos que se basan en lo que realmente paso, o en los libros de historia, sea cual sea donde lo “lea” hace un proceso lector que le permite conocer y hacer parte de una sociedad, por ende, cuestionar la importancia de la lectura en la sociedad es cuestionar sus bases fundamentales, su reconocimiento y así misma.

Desde el otro espejo ( NARRATIVO)


Siempre espero la mañana para saber que acontecerá en el devenir del día, siempre en calma, sin poder salir a mayor lado, entre plantas y un sonido constante de agua corriendo, estoy mirando por el vidrio que sorpresa trae este nuevo amanecer, ayer solo lo vi a él, sentado en el computador, rara vez me miraba y a mis compañeros también, solo hablaba, se reía, y decía cosas, no le escuchaba pero sabía que hablaba, a veces levantaba un aparato lo ponía en su oreja y se movía, no sé qué era eso, no recuerdo haberlo conocido alguna vez. ¡Nos miró!, se quedó en silencio mirándonos, se acercó al cristal, saco su lengua y se devolvió a escribir, que ser tan extraño, no lo entiendo.


Hoy no lo veo, no lo he visto, pero veo a una mujer joven y bella, los he visto acostarse juntos, gritar y moverse, convertirse en uno solo, pero es un recuerdo vano, porque cada vez siento que es una ilusión en una vida pasada… que pasa todo se mueve, me siento un poco incomodo, las cosas van desapareciendo, las plantas ya no están, mis compañeros se han desvanecido, algo me sujeto…, ¿será este el fin?, he salido del agua y la respiración se corta, ¿una casa nueva? ¿por qué siento que esto ya lo he vivido? Lo se, cada vez que cambio de casa olvido todo, lo malo es que siempre estoy en el mismo lugar, en los mismos espejos, con todo igual, las mismas plantas, los mismos compañeros, solo cambia el agua, mis recuerdos cambian con ella.

lunes, 5 de septiembre de 2011

RESUMEN

El texto de Gabriel Gracia Márquez  Por un mundo al alcance de los niños es un escrito que abraca nuestros inicios como identidad en el mundo, y plantea el problema de nuestra identidad nacional, desde donde puede surgir y sobre todo , como estos orígenes influyen en nuestro que hacer cotidiano con la identidad de Colombia en el mundo.

se empieza el escrito describiendo como fuimos descubiertos, quienes nos descubren y sobre todo cual fue el motivo del mismo hecho, el cual no fue mas que por un error geográfico por parte del Navégate Colon, quien en su embarcación no traía mas que una carta para el emperador de china y muchos presos españoles, criminales del bajo mundo, a los cuales no les importaba su destino ni el de muchos como mas tarde nuestros indígenas lo comprobaron;  Nuestro continente con una alta variedad de fauna y flora, una riqueza no solo material sino humana, que poco o nada importo para los nuevos visitantes al ver y conocer el oro, que nuestros aborígenes solo usaban como juguetes o prendas sin valor comercial, Pero para ellos, los nuevos era la cúspide del cielo “oro y piedras preciosas de sobra para dejar sin oficio a los alquimistas y empedrar los caminos del cielo con doblones de a cuatro.”

Pasaron años y ya no solo eran dos identidades eran 4 identidades conviviendo en el mismo territorio que hoy lleva el nombre de colon, Colombia; Españoles, indígenas, Negros y mestizos, todos ellos en un crisol de razas y colores que día a día , en la historia fueron creando nuestra identidad nacional como la conocemos hoy, un sinfín de formas de ser, de sentir, de ver el mundo y de actuar ante la misma realidad, somos uno y muchos en un solo territorio, debido a nuestros orígenes interraciales.

Somos una nación en la cual corre en nuestras venas la creatividad de los indígenas y negros, y la abrumadora persistencia de los mestizos y los españoles; poseemos el espíritu de aventura de nuestros antepasados, de buscar el peligro y ante el salir victorioso, somos arriesgados, y eso nos lleva a ser capaces de cosas grandes, de triunfar en las situaciones adversas, como los colombianos que aun fuera de su tierra llevan el nombre de la nación muy en alto, peor extrañan su país que los olvido en la lejanía.

Este encuentro de identidades creo un país doble, somos uno en el papel y otro en la realidad circundante, donde conviven lo malo y lo bueno, el amor y el odio, el jubilo de la victoria, y la amargura de la derrota, somos capaces de todo, trabajadores incansables, creativos y demás, peor nos morimos ante la idea del dinero rápido y fácil, matamos a los otros por las inmensas ganas de vivir que tenemos cada uno, nos da rabia, y nos indignamos de la imagen del país en otros lados, peor no vemos que la realidad interna es peor, , somos capaces de escribir poemas sublimes y de los peores actos humanos, tenemos en nosotros una doble personalidad, que es capaz de todo.

Es por eso que se debe pensar y reflexionar quienes somos, darle un uso racional a esta dualidad de pensamiento, de palabras y de identidad con el fin no de comprender mejor nuestro pasado sino de poder crear un mejor país, un país al alcance de los niños.

Por un país al alcance de los niños



GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

En la ceremonia de entrega del informe de la Misión de

Ciencia, Educación y Desarrollo, el jueves pasado en el

palacio de Nariño, el Premio Nobel de Literatura,

Gabriel García Márquez, pronuncio las siguientes

palabras:



Los primeros españoles que vinieron al Nuevo Mundo vivían aturdidos por el canto de los pájaros, se marcaban con la pureza de los olores y agotaron en pocos años una especie exquisita de perros mudos que los indígenas criaban para comer.  Muchos de ellos, y otros que llegarían después, eran criminales rasos en libertad condicional, que no tenían más razones para quedarse.  Menos razones tendrían muy pronto los nativos para querer que se quedaran.

Cristóbal Colón, respaldado por una carta de los reyes de España para el emperador de China, había  descubierto aquel paraíso por un error geográfico que cambió el rumbo de la historia.  La víspera de su llegada, antes de oír el vuelo de las primeras aves en la oscuridad del océano, había percibido en el viento una fragancia de flores de la tierra que le pareció la cosa más dulce del mundo. En su diario de a bordo escribió que los nativos los recibieron en la playa como sus madres los parieron, que eran hermosos y de buena índole, y tan cándidos de natura, que cambiaban cuanto tenían por collares de colores y sonajas de latón.  Pero su corazón perdió los estribos cuando descubrió que sus narigueras eran de oro, al igual que las pulseras, los collares, los aretes y las tobilleras; que tenían campanas de oro para jugar, y que algunos ocultaban sus vergüenzas con una cápsula de oro.  Fue aquel esplendor ornamental, y no sus valores humanos, lo que condenó a los nativos a ser protagonistas del nuevo Génesis que empezaba aquel día. Muchos de ellos murieron sin saber de dónde habían venido los invasores.  Muchos de éstos murieron sin saber dónde estaban.  Cinco siglos después, los descendientes de ambos no acabamos de saber quiénes somos:

Era un mundo más descubierto de lo que se creyó entonces.  Los incas, con diez millones de habitantes, tenían un estado legendario bien constituido, con ciudades monumentales en las cumbres andinas para tocar al dios solar. Tenían sistemas magistrales de cuenta y razón, y archivos y memorias de uso popular, que sorprendieron a los matemáticos de Europa, y un culto laborioso de las artes públicas, cuya obra magna fue el jardín del palacio imperial, con árboles y animales de oro y plata en tamaño natural.  Los aztecas y los mayas habían plasmado su conciencia histórica en pirámides sagradas entre volcanes  acezantes, y tenían emperadores clarividentes, astrónomos insignes y artesanos sabios que desconocían el uso industrial de la rueda, pero la utilizaban en los juguetes de los niños.

En la esquina de los dos grandes océanos se extendían cuarenta mil leguas cuadradas que Colón entrevió apenas en su cuarto viaje, y que hoy lleva su nombre: Colombia.  Lo habitaban desde hacía unos doce mil años varias comunidades dispersas de lenguas diferentes y culturas distintas, y con sus Identidades propias bien definidas.  No tenían una noción de Estado, ni unidad política entre ellas, pero habían descubierto el prodigio político de vivir como Iguales en las diferencias.  Tenían sistemas antiguos de ciencia y educación, y una rica cosmología vinculada a sus obras de orfebres geniales y alfareros inspirados.  Su madurez creativa se había propuesto incorporar el arte a la vida cotidiana -que tal vez sea el destino superior de las artes-, y lo consiguieron con aciertos memorables, tanto en los utensilios domésticos como en el modo de ser.  El oro y las piedras preciosas no tenían para ellos un valor de cambio sino un poder cosmológico y artístico, pero los españoles los vieron con los ojos de Occidente: oro y piedras preciosas de sobra para dejar sin oficio a los alquimistas y empedrar los caminos del cielo con doblones de a cuatro. Esa fue la razón y la fuerza de la Conquista y la Colonia, y el origen real de lo que somos.

Tuvo que transcurrir un siglo para que los españoles conformaran el estado colonial, con un solo nombre, una sola lengua y un solo dios.  Sus límites y su división política de doce provincias eran semejantes a los de hoy. Esto dio por primera vez la noción de un país centralista y  burocratizado, y creó la Ilusión de una unidad nacional en el sopor de la Colonia.  Ilusión pura, en una sociedad que era un modelo  oscurantista de discriminación racial y violencia larvada, bajo el manto del Santo Oficio.  Los tres o cuatro millones de indios que encontraron los españoles estaban reducidos a no más de un millón por la crueldad de los conquistadores y las enfermedades desconocidas que trajeron consigo.  Pero el mestizaje era ya una fuerza demográfica incontenible.  Los miles de esclavos africanos, traídos por la fuerza para los trabajos bárbaros de minas y haciendas, habían aportado una tercera dignidad al caldo criollo, con nuevos rituales de imaginación y nostalgia, y otros dioses remotos. Pero las leyes de Indias habían impuesto patrones milimétricos de segregación según el grado de sangre blanca dentro de cada raza: mestizos de distinciones varias, negros esclavos, negros  libertos, mulatos de distintas escalas.  Llegaron a distinguirse hasta dieciocho grados de mestizos, y los mismos blancos españoles segregaron a sus propios hijos como blancos criollos.

Los mestizos estaban descalificados para ciertos cargos de mando y gobierno y otros oficios públicos, o para ingresar en colegios y seminarios.  Los negros carecían de todo, inclusive de un alma, no tenían derecho a entrar en el cielo ni en el infierno, y su sangre se consideraba impura hasta que fuera decantada por cuatro generaciones de blancos.  Semejantes leyes no pudieron aplicarse con demasiado rigor por la dificultad de distinguir las intrincadas fronteras de las razas, y por la misma dinámica social del mestizaje, pero de todos modos aumentaron las tensiones y la violencia raciales.  Hasta hace pocos años no se aceptaban todavía en los colegios de Colombia a los hijos de uniones libres.  Los negros, Iguales en la ley, padecen todavía de muchas discriminaciones, además de las propias de la pobreza.

La generación de la Independencia perdió la primera oportunidad de liquidar esa herencia abominable. Aquella pléyade de jóvenes románticos inspirados en las luces de la Revolución Francesa, instauró una república moderna de buenas Intenciones, pero no logró eliminar los residuos de la Colonia. Ellos mismos no estuvieron a salvo de sus hados maléficos. Simón Bolívar, a los 35 años, había dado la orden de ejecutar ochocientos prisioneros españoles, inclusive a los enfermos de un hospital. Francisco de Paula Santander, a los 28, hizo fusilar a 38 prisioneros de la batalla de Boyacá, inclusive a su comandante. Algunos de los buenos propósitos de la república propiciaron de soslayo nuevas tensiones sociales de pobres y ricos, obreros y artesanos y otros grupos de marginales.  La ferocidad de las guerras civiles del siglo XIX no fue ajena a esas desigualdades, como no lo fueron las numerosas conmociones políticas que han dejado un rastro de sangre a lo largo de nuestra historia.

Dos dones naturales nos han ayudado a sortear ese sino funesto, a suplir los vacíos de nuestra condición cultural y social, y a buscar a tientas nuestra Identidad.  Uno es el don de la creatividad, expresión superior de la inteligencia humana.  El otro es una arrasadora determinación de ascenso personal.  Ambos, ayudados por una astucia casi sobrenatural, y tan útil para el bien como para el mal, fueron un recurso providencial de los indígenas contra los españoles desde el día mismo del desembarco.  Para quitárselo de encima, mandaron a Colón de isla en isla, siempre a la isla siguiente, en busca de un rey vestido de oro que no había existido nunca.  A los conquistadores alucinados por las novelas de caballería los engatusaron con descripciones de ciudades fantásticas construidas en oro puro, allí mismo, al otro lado de la loma.  A todos los descaminaron con la fábula de El Dorado mítico que una vez al año se sumergía en su laguna sagrada con el cuerpo empolvado de oro.  Tres obras maestras de una epopeya nacional, utilizadas por los indígenas como un instrumento para sobrevivir. Tal vez de esos talentos precolombinos nos viene también una plasticidad extraordinaria para asimilarnos con rapidez a cualquier medio y aprender sin dolor los oficios más disímiles: fakires en la India, camelleros en el Sahara o maestros de inglés en Nueva York.

Del lado hispánico, en cambio, tal vez nos venga el ser emigrantes congénitos con un espíritu de aventura que no elude los riesgos. Todo lo contrario: los buscamos.  De unos cinco millones de colombianos que viven en el exterior, la inmensa mayoría se fue a buscar fortuna sin más recursos que la temeridad, y hoy están en todas partes, por las buenas o por las malas razones, haciendo lo mejor o lo peor, pero nunca inadvertidas. La cualidad con que se les distingue en el folclor del mundo entero es que ningún colombiano se deja morir de hambre.  Sin embargo, la virtud que más se les nota es que nunca fueron tan colombianos como al sentirse lejos de Colombia.

Así es.  Han asimilado las costumbres y las lenguas de otros como las propias, pero nunca han podido sacudiese del corazón las cenizas de la nostalgia, y no pierden ocasión de expresarle con toda clase de actos patrióticos para exaltar lo que añoran de la tierra distante, inclusive sus defectos.  En el país menos pensado puede encontrarse a la vuelta de una esquina la reproducción en vivo de un rincón cualquiera de Colombia: la plaza de árboles polvorientos todavía con las guirnaldas de papel del último viernes fragoroso, la fonda con el nombre del pueblo inolvidado y los aromas desgarradores de la cocina de mamá, la escuela 20 de julio junto a la cantina 7 de agosto con la música para llorar por la novia que nunca fue.

La paradoja es que estos con quistadores nostálgicos, como sus antepasados, nacieron en un país de puertas cerradas.  Los libertadores trataron de abrirlas a los nuevos vientos de Inglaterra y Francia, a las doctrinas jurídicas y éticas de Bentham, a la educación de Lancaster, al aprendizaje de las lenguas, a la popularización de las ciencias y las artes, para borrar los vicios de una España más papista que el papa y todavía escaldada por el acoso financiero de los judíos y por ochocientos años de ocupación islámica.  Los radicales del siglo XIX, y más tarde la Generación del Centenario, volvieron a proponérselo con políticas de inmigraciones masivas para enriquecer la cultura del mestizaje, pero unas y otras se frustraron por un temor casi teológico de los demonios exteriores.  Aun hoy estamos lejos de imaginar cuánto dependemos del vasto mundo que ignoramos.

Somos conscientes de nuestros males, pero nos hemos desgastado luchando contra los síntomas mientras las causas se eternizan.  Nos han escrito y oficializado una versión complaciente de la historia, hecha más para esconder que para clarificar, en la cual se perpetúan vicios originales, se ganan batallas que nunca se dieron y se sacralizan glorias que nunca merecimos.. Pues nos complacemos en el ensueño de que la historia no se parezca a la Colombia en que vivimos, sino que Colombia termine por perecerse a su historia escrita. Por lo mismo, nuestra educación conformista y represiva parece concebida para que los niños se adapten por la fuerza a un país que no fue pensado para ellos, en lugar de poner el país al alcance  de ellos para que lo transformen y engrandezcan.  Semejante despropósito restringe la creatividad y la intuición congénitas, y contrataría la imaginación, la clarividencia precoz y la sabiduría del corazón, hasta que los niños olviden lo que sin duda  saben de nacimiento: que la realidad no termina donde dicen los textos, que su concepción del mundo es más acorde con la naturaleza que la de los adultos, y que la vida sería más larga y feliz si  cada quien pudiera trabajar en lo que le gusta, y sólo en eso.

Esta encrucijada de destinos ha forjado una patria densa e indescifrable donde lo inverosímil es la única medida de la realidad.  Nuestra insignia es la desmesura.  En todo: en lo bueno y en lo malo, en el amor y en el odio, en el júbilo de un triunfo y en la amargura de una derrota.  Destruirnos a los ídolos con la misma pasión con que los creamos.  Somos intuitivos, autodidactas espontáneos y rápidos, y trabajadores encarnizados, pero nos enloquece la sola idea del dinero fácil.  Tenemos en el mismo corazón la misma cantidad de rencor político y de olvido histórico.  Un éxito resonante o una derrota deportiva pueden costarnos tantos muertos como un desastre aéreo. Por la misma causa somos una sociedad sentimental en la que prima el gesto sobre la reflexión, el ímpetu sobre la razón, el calor humano sobre la desconfianza. Tenemos un amor casi irracional por la vida, pero nos matamos unos a otros por las ansias de vivir.  Al autor de los crímenes más terribles lo pierde una debilidad sentimental.  De otro modo: al colombiano sin corazón lo pierde el corazón.

Pues somos dos países a la vez: uno en el papel y otro en la realidad. Aunque somos precursores de las ciencias en América, seguimos viendo a los científicos en su estado medieval de brujos herméticos, cuando ya quedan muy pocas cosas en la vida diaria que no sean un milagro de la ciencia.  En cada uno de nosotros cohabitan, de la manera más arbitraria, la justicia y la impunidad; somos fanáticos del  legalismo, pero llevamos bien despierto en el alma un leguleyo de mano maestra para burlar las leyes sin violarlas, o para violarlas sin castigo.  Amamos a los perros, tapizamos de rosas el mundo, morimos de amor por la patria, pero ignoramos la desaparición de seis especiales animales cada hora del día y de la noche por la devastación criminal de los bosques tropicales, y nosotros mismos hemos destruido sin remedio uno de los grandes ríos del planeta.  Nos indigna la mala imagen del país en el exterior, pero no nos atrevemos que muchas veces la realidad es peor.  Somos capaces de los actos más nobles y de los más abyectos, de poemas sublimes y asesinatos dementes, dé funerales jubilosos y parrandas mortales.  No porque  unos sacamos buenos y otros malos, sino porque todos participamos de ambos extremos llegado el caso -y Dios nos libre- todos somos capaces de todo.

Tal vez una reflexión más profunda nos permitiría establecer hasta qué punto este modo de ser nos viene de que seguimos siendo en esencia la misma sociedad excluyente, formalista y ensimismada de la Colonia.  Tal vez una más serena nos permitiría descubrir que nuestra violencia histórica es la dinámica sobrante de nuestra guerra eterna contra la adversidad.  Tal vez estemos pervertidos por un sistema que nos incita a vivir como ricos mientras el cuarenta por ciento de la población malvive en la miseria, y nos ha fomentado una noción instantánea y resbaladiza de la felicidad: queremos siempre un poco más de lo que ya tenemos, más y más de lo que parecía imposible, mucho más de lo que cabe dentro de la ley, y lo conseguimos como sea: aun contra la ley. 

Conscientes de que ningún gobierno será capaz de complacer esta ansiedad, hemos terminado por ser incrédulos, abstencionistas e ingobernables, y de un individualismo solitario por el que cada uno de nosotros piensa que sólo depende de sí mismo.  Razones de sobra para seguir preguntándonos quiénes somos, y cuál es la cara con que queremos ser reconocidos en el tercer milenio. La Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo no ha pretendido una respuesta, pero ha querido diseñar una carta de navegación que tal vez ayude a encontrarla.  Creemos que las condiciones están dadas como nunca para el cambio social, y que la educación será su órgano maestro.  Una educación, desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos en una sociedad que se quiera más a sí misma.  Que aprovecha al máximo nuestra creatividad inagotable y conciba una ética -y tal vez una estética- para nuestro afán desaforado y legítimo de superación personal.  Que integre las ciencias y las artes a la canasta familiar, de acuerdo con los designios de un gran poeta de nuestro tiempo que pidió no seguir amándolas por separado como a dos hermanas enemigas.  Que canalice hacia la vida la inmensa energía creadora que durante siglos hemos despilfarrado en la depredación y la violencia, y nos abra al fin la segunda oportunidad sobre la tierra que no tuvo la estirpe desgraciada del coronel Aureliano Buendía.  Por el país próspero y justo que soñamos: al alcance de los niños.